duminică

plañido del abundante

«No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.»
—Luis Cernuda—




¿en qué momento me salvo?
¿cuál es el segundo imposible?

quiero decir
si me levanto y verifico mis huellas dactilares
si me palpo y reconozco un murmullo de ríos
si me interrogo y respondo: estoy viviendo
puedo cerrar entonces los pulmones
doblar la voz / llover los ojos
poblarme el sueño y reír /
estoy salvado

pero si eso no ocurre
si tengo inservibles las manos
si en vez de labios tengo bosques de madera
¿en dónde ponen los besos que me faltan?
o más triste aún
¿en dónde pongo los besos que me sobran?