joi

siempre hay un principio, aunque no sé si es éste

Me enamoro mil veces cada día, me enamoro constantemente, me enamoro desde siempre; de mis compañeras de guardería me enamoré locamente, de mis profesoras me enamoré como un niño. Me enamoro en los bares, en la biblioteca, en el autobús...

Voy al cine y me enamoro de las espectadoras, de la taquillera, de la acomodadora, de la protagonista. De una figurante que pasaba desapercibida yo me enamoro inmediatamente.

Me enamoro de la gente que pasa, me enamoro de la gente que baila, me enamoro de la gente que se besa, me enamoro de la gente que sonríe.

Me enamoro de mis amigas, me enamoro de las novias de mis amigos, me enamoro de mis amigos, me enamoro mucho de mis amigos todos los días.

Me enamoro de las cajeras de los supermercados, me enamoro de las ejecutivas, me enamoro de las amas de casa, me enamoro de las peluqueras, me enamoro de las artesanas, me enamoro de las músicas, me enamoro de las artistas, me enamoro de las poetas, ¡cómo me enamoro de las poetas! Me enamoro de las ricas, me enamoro de las pijas, me enamoro de las hippies, me enamoro de las punkies, me enamoro de las pordioseras. Me enamoro de las putas y me enamoro de las monjas. Me enamoro de las guapas y de las feas. Me enamoro de las tímidas. Me enamoro de las raras y de las transparentes.

Me enamoro de las argentinas.

Me enamoro de las sudamericanas y de las norteamericanas, de las africanas y de las asiáticas, de las australianas y de las europeas. Me enamoro de las españolas tanto de las insulares como de las peninsulares, me enamoro porque sí, me enamoro siempre.

Me enamoro de las madres, me enamoro de las hijas y me enamoro de sus hermanas. Me enamoro de ti, me enamoro sin poder evitarlo.

Mi vida es un rosario de amores perdidos.