que yo te quiero verde (¡ay! ¡ay!)
Será algún día de estos en los que se vaya el frío
y entonces veré doblarse la realidad como el papel de seda;
hasta este plano se dejará caer un corazón envuelto en llamas
dispuesto a perseguir quimeras con las alas que dota el entusiasmo.
Y en ese vuelo perderá un poco el yo por ser más ancho.
Y en ese viaje quebrará las normas para no vivir ya más entre paredes.
Perderá el miedo. Comprenderá que no importa no saber
hacia dónde uno se dirige, que no importa
pues siempre se llega a alguna parte.
Que no hay que ir, sino que hay que irse.
Adiós rencor. Adiós tristeza.
Un día de estos.
Un martes cualquiera por la tarde.
Un jueves a las diez de la mañana.
<< De regreso a la estepa