serán ceniza, mas tendrán sentido
Estamos hechos para vivir de angustia y el grumo de la insatisfacción mora en nosotros. Nuestro signo es nunca conformarnos y anhelar algo mejor que lo que somos; por mucho que hayamos conquistado queremos más y por mucho que sea lo que ya tengamos lo poco que nos falte es metal pesado que inclina del lado equivocado la balanza.
La vida es un hurto hecho a la nada, nada es la única respuesta coherente.
Que nada existiera. Que nada fuera. Que nada de cuanto es fuera en modo alguno: esa es la frontera a donde vamos, ese el país del cual venimos.
Arrojados como estamos en este azar incomprensible nos afanan preguntas sin respuesta. Vivir felices es vivir de engaños, creer en la salvación, una quimera.
A cada instante se levantan voces que pregonan muerte, uno se alza para caer de nuevo. Siempre fue así, siempre así ha sido, siempre será y no hay remedio.
Luego viene alguien.
Y nos da un beso.
Y todo lo anterior se desintegra.
La vida es un hurto hecho a la nada, nada es la única respuesta coherente.
Que nada existiera. Que nada fuera. Que nada de cuanto es fuera en modo alguno: esa es la frontera a donde vamos, ese el país del cual venimos.
Arrojados como estamos en este azar incomprensible nos afanan preguntas sin respuesta. Vivir felices es vivir de engaños, creer en la salvación, una quimera.
A cada instante se levantan voces que pregonan muerte, uno se alza para caer de nuevo. Siempre fue así, siempre así ha sido, siempre será y no hay remedio.
Luego viene alguien.
Y nos da un beso.
Y todo lo anterior se desintegra.
<< De regreso a la estepa