el amor no se explica
El amor sucede así, despacio, lento. Como un torrente de lava, babosa de fuego, viscosidad incendiada. Río ardido, líquido ardiente, humedad ardiendo. Brasa.
El amor sucede. Es decir se mueve. Es decir camina. Es decir no está quieto. Es decir transcurre. Como el mercurio de los enfermos. Como las piedras expuestas a los meteoros. De siglo en siglo. De eón en eón. De eternidad en eternidad. Sin pausa.
Enamorarse es flecha. El deseo es relámpago. El placer es momento.
Pero el amor es jugo de lentitud. Ciclo paciente.
El amor tiene estaciones. Tiene inviernos duros y veranos largos. Tiene otoños. Tiene gafas de mirar lejos, más allá del horizonte, donde no se llega ni con la imaginación siquiera.
El amor tiene primaveras.
El amor es piedra porosa que suda. Que se desliza. Que apenas resbala, pero resbala. Cuando uno tropieza en la piedra del amor cae para siempre. Su vida es caída sin remedio. Habiendo tropezado en la piedra del amor pierde su sentido el equilibrio. El equilibrio se agota. El equilibrio es mentira. Ya no más verticales, todo es diagonal, el universo curvo.
El amor no cabe en el ahora. En este momento no puedo decir siento amor. Si siento amor es un siempre y es un todavía. Porque el amor no está quieto. El amor es perspectiva. Laguna que no tiene orillas. Crece, es suma y sigue. Evoluciona. Se transforma.
El amor es pálpito. Es latido. Sucede.
Pero despacio.
El amor sucede. Es decir se mueve. Es decir camina. Es decir no está quieto. Es decir transcurre. Como el mercurio de los enfermos. Como las piedras expuestas a los meteoros. De siglo en siglo. De eón en eón. De eternidad en eternidad. Sin pausa.
Enamorarse es flecha. El deseo es relámpago. El placer es momento.
Pero el amor es jugo de lentitud. Ciclo paciente.
El amor tiene estaciones. Tiene inviernos duros y veranos largos. Tiene otoños. Tiene gafas de mirar lejos, más allá del horizonte, donde no se llega ni con la imaginación siquiera.
El amor tiene primaveras.
El amor es piedra porosa que suda. Que se desliza. Que apenas resbala, pero resbala. Cuando uno tropieza en la piedra del amor cae para siempre. Su vida es caída sin remedio. Habiendo tropezado en la piedra del amor pierde su sentido el equilibrio. El equilibrio se agota. El equilibrio es mentira. Ya no más verticales, todo es diagonal, el universo curvo.
El amor no cabe en el ahora. En este momento no puedo decir siento amor. Si siento amor es un siempre y es un todavía. Porque el amor no está quieto. El amor es perspectiva. Laguna que no tiene orillas. Crece, es suma y sigue. Evoluciona. Se transforma.
El amor es pálpito. Es latido. Sucede.
Pero despacio.
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